Este es el primer año en el cual puedo ejercer mi derecho al voto, ya que hasta el mes de noviembre del pasado año no había cumplido la mayoría de edad.
Las calles estan horrorosas por la plaga de carteles que se avecinó hace unas semanas, con distintas fotografías de los partidos políticos, muchos de ellos nuevos. Los buzones rebosan propaganda electoral de todos los tipos, que se distinguen entre ellos por los distintos colores y soportes que utilizan, porque el contenido es exactamente el mismo, tan repetitivo como vacío ante los ojos ciudadanos.
Yo le llevo preguntando durante estas semanas a mi padre, ¿ A quién votarás papá?, y él me responde distintas versiones como "A cualquiera menos al PSOE", "Creo que votaré a uno de los partidos nuevos" o "Creo que al PP, aunque todos son una panda de hijos de..." Pero a pesar de las diversas versiones que tengo de mi padre, siempre me acaba diciendo que al fin y al cabo, todos los políticos son unos ladrones, da igual a cual votes, el perro siempre será el mismo aunque la cambies el collar.
Al fin y al cabo, todo esto me lleva a pensar que el pueblo a perdido la fé, y nosotros a sabiendas de que se lucran en sus puestos y se rodean de toda clase de lujos a nuestra costa, hemos de resignarnos y tan sólo nos permiten el derecho a votar, al cual elejimos creyendo que hará algo por nosotros. Es muy triste no saber si quiera que a la persona que estas votando cumplirá sus promesas, porque ya solo nos queda la esperanza de que alguno haga algo para que todo mejore.
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